La nutrición en un patinador:

Todo trabajo corporal necesita energía.




Esta energía guarda una estrecha relación con el esfuerzo muscular que se desarrolla. El patinador se distingue de una persona con una actividad física ligera en que sus gastos energéticos son más elevados. Los aportes alimentarios deben compensar los gastos de energía con el fin de que el peso corporal se mantenga estable.
El primer suministrador de energía del organismo para satisfacer el gasto energético es un polisacárido llamado glucógeno, el cual se almacena en los músculos y en el hígado a la espera de ser utilizado. Dado que las reservas de glucógeno son muy limitadas éstas se agotarán al cabo de unos 40 min. de actividad física. A medida que se van consumiendo las reservas de glucógeno entra en juego la combustión de las grasas.

Si analizamos la manera en que se reparte la ingesta alimentaria a lo largo de la jornada de trabajo de un patinador, nos encontramos que dicha ingesta se produce de una forma un tanto caótica: De las tres comidas principales al menos dos de ellas, el desayuno y la comida, son sistemáticamente omitidas o sustituidas por alimentos tipo “snack” como sándwiches o bocadillos de escaso valor nutricional; el resto del día se caracteriza por la ingesta esporádica de alguna pieza de fruta o barritas de cereales. La cena constituye por lo general la ingesta principal y suele estar compuesta mayoritariamente por carbohidratos y en menor medida proteínas y grasas.




Si tal y como hemos apuntado la ingesta principal se realiza en la cena, a media mañana, aproximadamente después de la clase y con un café en el estómago, las reservas energéticas que se habían almacenado en forma de glucógeno estarán a punto de agotarse. La grasa presente de manera insuficiente no bastará para cubrir las necesidades energéticas del individuo, por lo que el hígado pasará a sintetizar glucosa, necesaria para el cerebro, a partir de aminoácidos (glucogenogénesis) con la consiguiente pérdida de masa muscular.

Paralelamente a este fenómeno se produce la pérdida de agua y sales minerales mediante la transpiración. El organismo utiliza la transpiración como mecanismo de regulación del aumento de la temperatura corporal como consecuencia de la producción de calor que deriva del trabajo muscular, siendo la pérdida de líquido durante el ejercicio una de las principales causas de fatiga.

Hay que señalar que paradójicamente en la mayoría de los casos este patrón alimenticio mejora ostensiblemente en los periodos de entrenamiento para competición durante los cuales, dada la programación de los entrenamientos dispone cada mañana del desayuno, habiendo una segunda ingesta en forma de comida ligera antes de acudir a las clases, guardando la “recompensa” de la cena para después de las rutas con lo que se llega al mínimo de tres ingestas recomendado.
Así pues, será durante los periodos de entrenamiento en sede en los que el horario de trabajo se desarrolla generalmente en una franja horaria que comprende desde las 10am hasta las 17pm en los que se deberá prestar el máximo de atención en lo que a la cantidad de alimento ingerido y al número de ingestas. Las estrategias propuestas desde el punto de vista nutricional tienen como objetivos:
• La normalización de las ingestas nutricionales
• La hidratación y reposición electrolítica
• Una ingesta normalizada de macronutrientes
• La suplementación con micronutrientes




1.- Normalización de las ingestas nutricionales.

Con la normalización de las ingestas se garantiza el estado óptimo nutricional para la realización del ejercicio.


2.- Hidratación y reposición electrolítica.

En la actualidad se reconoce en medicina deportiva la influencia beneficiosa de una rehidratación antes y durante el esfuerzo físico. La sed no es un buen indicador de deshidratación puesto que la sensación fisiológica aparece cuando ya no es posible recuperar totalmente las pérdidas de agua. Por lo tanto, es conveniente la administración de agua en pequeñas tomas cada 15 ó 20 min. teniendo en cuenta que el estómago admite sin causar molestias unos 800cc aproximadamente cada hora.


3.- Ingesta normalizada de macronutrientes.

El consumo de hidratos de carbono (HC) antes y durante el esfuerzo prolongado puede aumentar el almacén de glucógeno muscular y hepático y por lo consiguiente aumentar las reservas energéticas. Puede igualmente mantener los niveles de glucosa sanguínea durante el esfuerzo y contribuye a mejorar el rendimiento en periodos prolongados de actividad física. Debe darse prioridad al consumo de hidratos de carbono complejos que tienen una mayor densidad de nutrientes. El consumo de proteínas se recomienda para prevenir el metabolismo proteico ya que en situaciones de bajas concentraciones de glucógeno muscular la proteína puede utilizarse como fuente energética (glucogenogénesis), para reponer la proteína que se puede perder con el sudor y la orina durante el esfuerzo físico y si la dieta es adecuada, el aporte proteico asegura un consumo correcto de proteínas.




El consumo de proteínas se recomienda para prevenir el metabolismo proteico ya que en situaciones de bajas concentraciones de glucógeno muscular la proteína puede utilizarse como fuente energética (glucogenogénesis), para reponer la proteína que se puede perder con el sudor y la orina durante el esfuerzo físico y si la dieta es adecuada, el aporte proteico asegura un consumo correcto de proteínas.
Estudios recientes sugieren que los deportistas pueden necesitar una ingestión de proteínas mayor de las RDA.

Respecto a la ingesta de grasas, primero se ha de cuidar que el aporte de hidratos de carbono y de proteínas sea suficiente.

4.- Suplementación con micronutrientes

Los oligoelementos ejercen una acción vital en cientos de funciones del metabolismo celular, así como en innumerables procesos de transformación y asimilación de los alimentos. La carencia de las proporciones idóneas de cualquiera de ellos puede comprometer seriamente actividades enzimáticas, responsables, a su vez, de mantener el delicado equilibrio biológico. Los deportistas profesionales necesitan un aporte extra de oligoelementos, tanto por la necesidad de mantener su organismo “perfectamente ajustado biológicamente”, como por el escape mineral urinario y en sudor que implica su intensa actividad física.


Las sales minerales más importantes desde el punto de vista de la actividad física son el sodio, el potasio, el fósforo, el calcio, el zinc, el magnesio y el hierro.

Dentro del conjunto de vitaminas hidrosolubles destacaremos:

El complejo vitamínico B y en particular:

La Tiamina (B1), tiene un papel importante en el metabolismo de la glucosa;
La Piridoxina (B6), que interviene el en metabolismo proteico y tiene un papel importante en la acción de la fosforilasa para catalizar el glucógeno muscular;
La Cianocobalamina (B12), que participa en la formación de glóbulos rojos y en la síntesis de nucleoproteínas;
El Ácido pantotéico (B5), que interviene en la regulación del metabolismo de los principios inmediatos;
El Ácido ascórbico (vitamina C), interviene en las reacciones de óxido-reducción. Tiene efectos antioxidantes, por lo que se ha propuesto su uso para mejorar la utilización del oxígeno a nivel celular.

Dentro del grupo de vitaminas liposolubles destacaremos:

La vitamina A, participa en funciones de óxido-reducción. Es vital para las células epiteliales:
La vitamina E: la suplementación con vitamina E en el ejercicio disminuye los niveles de ácido láctico y facilita la utilización del oxígeno a nivel celular;
La vitamina E puede servir como agente protector contra el daño que los radicales libres producen como consecuencia de una actividad física agotadora. Parece ser que el ejercicio físico intenso y el estrés pueden aumentar los requerimientos de vitamina E hasta un 25-50% de las necesidades diarias.

El tipo y la cantidad de alimentos a consumir así como la mejor forma de repartir las ingestas durante la jornada de trabajo del patinador serán objeto de estudio en otro artículo por considerar demasiado largo y pesado incluirlo en éste.





Bibliografía y artículos relacionados

- Ayudas ergogénicas y deporte - Dra. Nieves Palacios.
- Nutrition et sport - Décombaz, J.
- Nutrición ortomolecular y deporte - Felipe Hernández Ramos.

Por Francisco Manzanera Aparicio
Osteópata especializado en danza. - Responsable de www.terapiaglobal.net